Diagnóstico diferencial
Ambos incluyen cambios de ánimo intensos, y por eso muchas personas reciben primero un diagnóstico y años después otro. La diferencia está sobre todo en cuánto duran esos cambios y qué los dispara.
En el lenguaje cotidiano se llama bipolar a cualquier persona que cambie de humor rápido. Clínicamente, el bipolar implica episodios largos, no vaivenes del día.
Gastar, conducir rápido o decisiones precipitadas aparecen en ambos. En el TLP suelen surgir para aliviar dolor emocional; en la manía, por energía y euforia elevadas.
Una persona puede tener ambos diagnósticos a la vez. No es una disyuntiva obligatoria, y eso hace más importante una evaluación cuidadosa.
Si el problema es TLP y solo se trata con medicación, la persona siente que nada funciona. Con la terapia adecuada el pronóstico cambia mucho.
Leer una tabla ayuda a orientarse, pero no sustituye una evaluación. Una primera conversación permite ordenar tu historia y saber qué tratamiento tiene sentido para ti. Puedes agendar con el psicólogo David Aparicio, especialista en TLP, desde su página.